viernes, 6 de febrero de 2015

EL AÑO DE LA FE

Que la fe sea compañera de vida, compromiso a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.


Por: Antonio Izquierdo García, L. C. | Fuente: Ecclesia, revista de cultura católica



Quiero anunciar en esta Celebración Eucarística que he decidido convocar un «Año de la Fe» que ilustraré con una carta apostólica especial. Este Año de la Fe comenzará el 11 de octubre de 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo. Será un momento de gracia y de compromiso por una conversión a Dios cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo (Homilía de Benedicto XVI en la santa Misa para la nueva evangelización, 16 octubre 2011).

Con estas palabras, el Santo Padre ha convocado a toda la Iglesia a movilizarse a favor de la gran empresa de la fe en nuestro tiempo. Estos últimos decenios nos han acostumbrado a celebrar "El Año Internacional de...", pongamos, por ejemplo, la cultura, la paz, la biodiversidad, el planeta tierra, la fe religiosa. ¿No es paradójico que algo tan perenne y universal como son los valores humanos, tenga que celebrarse con un Año Internacional a su favor? ¿Tantos enteros han bajado estos valores en nuestra sociedad que se necesita del fuerte empujón de un Año Internacional para elevarlos? ¿Qué sentido tiene y qué se pretende con la celebración de un Año Internacional, tan frecuente en nuestro tiempo? ¿Qué frutos se esperan de él?

Pueden ser varios los motivos para convocar un Año Internacional. Comencemos con una reflexión sencilla. Sea cual sea el motivo, tal hecho busca llamar la atención de la humanidad, "hacer ruido" sobre un valor, a veces también, por desgracia, sobre un contravalor.

La humanidad entera enfoca el lente zoom de su mirada sobre el objeto de la celebración, al menos durante ese año. Los medios, con su poder, se hacen eco, mayor o menor, de dicho evento. se siguen efectos, más o menos duraderos,de cara al futuro.

jueves, 8 de noviembre de 2012

humanización de la vida sociopolítica


VERDAD CARIDAD Y DESARROLLO

La “caridad en la verdad”,

Dice el Papa la “caridad en la verdad” “es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”;
 El primero de los términos quiere decir “amor” y “es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz” , la verdad se refiere a las personas, Cristo mismo dijo: “Yo soy la verdad y la vida”, se trata pues de la verdad de la naturaleza del ser humano, la verdad del desarrollo humano, esto es, para que sea un desarrollo verdadero, debe ser integral.
 “La verdad del desarrollo consiste en su totalidad: si no es de todo el hombre y de todos los hombres, no es el verdadero desarrollo,este es el mensaje central de la Populorum progressio, válido hoy y siempre”,  obviamente, desde el cristianismo, “todo el hombre” incluye la dimensión de la fe, la fe añade, no resta, humanidad a las personas. 


La verdad del modelo actual

La encíclica constituye una mirada a la economía actual, como hicieron los obispos latinoamericanos en Aparecida, a la economía tal y como es en realidad, “después de tantos años, al ver con preocupación el desarrollo y la perspectiva de las crisis que se suceden en estos tiempos, nos preguntamos hasta qué punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo de desarrollo que se ha adoptado en las últimas décadas…” ;

Una de las múltiples caracterizaciones es la siguiente: “Es verdad que el desarrollo ha sido y sigue siendo un factor positivo que ha sacado de la miseria a miles de millones de personas y que, últimamente, ha dado a muchos países la posibilidad de participar efectivamente en la política internacional, sin embargo, se ha de reconocer que el desarrollo económico mismo ha estado, y lo está aún, aquejado por desviaciones y problemas dramáticos, que la crisis actual ha puesto todavía más de manifiesto” ;

 La economía no cumple, pues, su verdadera función humanista porque están presentes “desviaciones y disfunciones”, “distorsiones y disfunciones”, por lo que hay que “corregir las disfunciones”, a fin de cuentas, son desviaciones de la caridad , en la encíclica, la lista de las expresiones de esta disfuncionalidad es concreta y larga: desempleo, desigualdad, falta de seguridad social, hambre, carencia de agua, etc. etc.




Urgente Reforma 

Son tan graves esas desviaciones respecto de la verdad del ser humano que la reforma es urgente. “la Populorum progressio subraya reiteradamente la urgencia de las reformas y pide que, ante los grandes problemas de la injusticia en el desarrollo de los pueblos, se actúe con valor y sin demora, esta urgencia viene impuesta también por la caridad en la verdad; 

Es la caridad de Cristo la que nos impulsa: (2 Co 5,14), el objetivo es “cambiar los procesos económicos y sociales actuales hacia metas plenamente humanas”, ello supone tanto cambios en las micro-relaciones (amistades, familia, etc.) pero también en las macro-relaciones “como las relaciones sociales, económicas y políticas”.

VERDAD CARIDAD Y DESARROLLO

La “caridad en la verdad”,

Dice el Papa la “caridad en la verdad” “es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”;
 El primero de los términos quiere decir “amor” y “es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz” , la verdad se refiere a las personas, Cristo mismo dijo: “Yo soy la verdad y la vida”, se trata pues de la verdad de la naturaleza del ser humano, la verdad del desarrollo humano, esto es, para que sea un desarrollo verdadero, debe ser integral.
 “La verdad del desarrollo consiste en su totalidad: si no es de todo el hombre y de todos los hombres, no es el verdadero desarrollo,este es el mensaje central de la Populorum progressio, válido hoy y siempre”,  obviamente, desde el cristianismo, “todo el hombre” incluye la dimensión de la fe, la fe añade, no resta, humanidad a las personas. 


La verdad del modelo actual

La encíclica constituye una mirada a la economía actual, como hicieron los obispos latinoamericanos en Aparecida, a la economía tal y como es en realidad, “después de tantos años, al ver con preocupación el desarrollo y la perspectiva de las crisis que se suceden en estos tiempos, nos preguntamos hasta qué punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo de desarrollo que se ha adoptado en las últimas décadas…” ;

Una de las múltiples caracterizaciones es la siguiente: “Es verdad que el desarrollo ha sido y sigue siendo un factor positivo que ha sacado de la miseria a miles de millones de personas y que, últimamente, ha dado a muchos países la posibilidad de participar efectivamente en la política internacional, sin embargo, se ha de reconocer que el desarrollo económico mismo ha estado, y lo está aún, aquejado por desviaciones y problemas dramáticos, que la crisis actual ha puesto todavía más de manifiesto” ;

 La economía no cumple, pues, su verdadera función humanista porque están presentes “desviaciones y disfunciones”, “distorsiones y disfunciones”, por lo que hay que “corregir las disfunciones”, a fin de cuentas, son desviaciones de la caridad , en la encíclica, la lista de las expresiones de esta disfuncionalidad es concreta y larga: desempleo, desigualdad, falta de seguridad social, hambre, carencia de agua, etc. etc.




Urgente Reforma 

Son tan graves esas desviaciones respecto de la verdad del ser humano que la reforma es urgente. “la Populorum progressio subraya reiteradamente la urgencia de las reformas y pide que, ante los grandes problemas de la injusticia en el desarrollo de los pueblos, se actúe con valor y sin demora, esta urgencia viene impuesta también por la caridad en la verdad; 

Es la caridad de Cristo la que nos impulsa: (2 Co 5,14), el objetivo es “cambiar los procesos económicos y sociales actuales hacia metas plenamente humanas”, ello supone tanto cambios en las micro-relaciones (amistades, familia, etc.) pero también en las macro-relaciones “como las relaciones sociales, económicas y políticas”.